Insultos a la inteligencia (1ªparte)

POPULISMO Y BELICISMO

“Nos ofrecen tanta información y consumimos tanta información, que ya no nos damos cuenta de que alguna (precisamente la que más me haría falta) no esta´.”

Pascual Serrano (2009): Desinformación

La influencia que ejercen los medios de comunicación y su servilismo político está vaciando de sentido a la democracia. Cuando votamos o adoptamos una determinada postura ideológica: ¿Nos dejamos convencer o nos convencemos a nosotros mismos? ¿Nuestras ideas son producto de la reflexión o un producto mediático?

Los ciudadan@s somos objeto de innumerables insultos a la inteligencia por parte de los poderes fácticos, secundados por los poderes mediáticos que callan o hablan por los codos, sin término medio, para tergiversar la interpretación del mundo en función de sus intereses.

A continuación analizamos 2 cuestiones de actualidad política, populismo y belicismo, que tamizadas por el imperialismo mediático, dan cuenta de las burdas manipulaciones a las que es sometida la opinión pública.

1. EMBUDO INFORMATIVO: LAS CORRIENTES POLÍTICAS CRÍTICAS AL SISTEMA

El inicio del siglo XXI trae a América Latina una regeneración democrática, un giro de 180º hacia la izquierda.  Las victorias electorales de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua y Fernando Lugo en Paraguay, pusieron en alerta a los bloques neoliberales de Europa y EEUU. Venezuela es un caso paradigmático de la irreverencia de estos gobiernos progresistas contra las políticas imperialistas de multinacionales y grandes potencias. Sobre ella se puso en marcha todo un conjunto de estrategias dirigidas a la opacidad y la desinformación de la ciudadanía occidental, como:

– La atribución del término “populista” como descalificativo: su uso abusivo demoniza sin rigor estas políticas críticas al afirmar que se cimentan en torno a la figura de un líder carismático que se gana el apoyo popular recurriendo a la emoción primitiva de los electores sin contenido populismo thtideológico definido. El objetivo de esta ofensiva mediática es el de otorgar en exclusiva el término “de izquierdas” a la socialdemocracia, dejando al margen las corrientes políticas críticas con el sistema. Para ellas se reserva el limbo del “populismo”. La irrupción meteórica de Podemos en el escenario político español también esta siendo objeto de ataques, como puede apreciarse en el titular situado a la izquierda.

– La estrategia de la portada para destacar lo negativo y el silencio para evitar el debate: el 11 de septiembre de 2008 en Venezuela se detuvo a un grupo militar estadounidense implicado en un complot para dar un golpe de estado en el país, y en Bolivia se rompían relaciones diplomáticas con EEUU, acusado con pruebas de intentar desestabilizar chavezel país. Las únicas noticias que aparecieron en los medios españoles obviaban el contexto y las implicaciones de EEUU en este suceso, reduciendo los titulares a los improperios de Chávez contra los EEUU: “Yankis de mierda, váyanse al carajo mil veces” (Público, 12/09/2008) “Los insultos de Chávez a EEUU son habituales”(Informativos Antena 3 TV, 11/09/2008) . En días posteriores poco debate se propició entre la ciudadanía sobre las intromisiones imperialistas de EEUU en América Latina, que atentan contra el Derecho Internacional. Los ciudadan@s, desconocedores de tres de los cuatro lados del prisma, difícilmente pudieron extraer conclusiones certeras, y de nuevo a Chávez se le colgó el sambenito de “dictador populista”.

– Convertir en héroes a los servidores del imperialismo neoliberal: el seguimiento informativo del golpe de estado del 11 de abril de 2002 en Venezuela es un claro ejemplo de las argucias manipuladoras de los medios occidentales. En dicho golpe se produjeron tiroteos entre sectores prochavistas y francotiradores armados de la oposición. A pesar de que en juicios posteriores quedó demostrado que los sectores prochavistas no dispararon en ningún momento contra civiles manifestantes, aparecieron titulares en prensa de este calibre: “Caracas despierta con saqueos (…). 16 mártires de la democracia, muertos a balazos el pasado jueves por manifestarse en la calle contra el ex-presidente Hugo Chávez” (El País, 14/04/2002). No hubo rectificación.

 2. LA RETÓRICA DE LA “CONTENCIÓN” EN FAVOR DEL BELICISMO

armas españolasLa industria armamentística es el motor que mueve al mundo, desempeña un papel fundamental para la que la economía capitalista siga funcionando, y sin embargo es una gran desconocida. Según los datos extraídos del “Stockholm International Peace Research Institute” (SIPRI) en 2013, los tres países con mayor gasto militar son EEUU, China y Rusia. En España a partir de 2016, se prevé un incremento exponencial de las partidas presupuestarias para este fin, que alcanzarán el 3% del PIB. “Curioso” fin en el que gastar el erario público, dado el actual contexto de crisis. España también ocupa el 6º lugar en el ranking mundial de exportadores de armas.

Los principales objetivos de estos lobbies son evitar la independencia de las naciones que desmarcan sus políticas de la órbita neoliberal, mantener a raya a la población interior y propiciar la reducción del gasto social cuya consecuencia es el incremento de la participación ciudadana en los procesos democráticos. Los medios, cómplices de esta carnicería,  dirigen sus acciones comunicativas a:

– Crear un estado de tensión interna dentro de las naciones frente a enemigos exteriores: ya sea real o ficticio (en la mayor parte de las ocasiones), el enemigo exterior se convierte en la coartada perfecta para doblegar la resistencia de la ciudadanía frente al “necesario” aumento de la inversión pública en armamento. Por “arte de magia” se convierte en políticamente correcta cuando alude a la “defensa de la seguridad nacional”. Esta estrategia comunicativa se lleva implantando decenios. Buena muestra de ello son las palabras del primer secretario de la Fuerza Aérea de EEUU, Stuart Symington, que en 1948 dijo que en cuestiones de presupuesto militar “el término correcto no es subvención, sino seguridad“.

Algunos de los eslóganes que propiciaron y propician la domesticación de las masas:

2001 “El eje del mal” (contra la supuesta amenaza yihadista tras el 11S): George W. Bush. Eslogan que desencadenó la promulgación de la Ley de Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF), para justificar la “guerra contra el terrorismo”, que autoriza a los gobiernos occidentales a intervenir militarmente en los asuntos internos de otros países y que conllevan ingentes inversiones públicas en su ejecución.

2009 “Un nuevo eje del mal: Venezuela, Rusia e Irán”: Jose María Aznar. Año en el que el volumen de exportación de armas españolas aumentó un 44%

2014 “El enemigo de mi enemigo es mi amigo” (contra Siria): Barack Obama. Con 273 votos a favor y 156 en contra, el Congreso de EEUU aprueba una nueva partida de fondos para reforzar la oposición militar en Siria.

aznar defensa– Utilizar el término “defensa” como eufemismo de “ataque”: la transpolación del término negativo en positivo elimina los prejuicios morales que puedan producirse en torno al concepto “ataque”. El eufemismo del paternalista discurso político elimina la responsabilidad indirecta que pueda recaer sobre la conciencia del ciudadan@. Todo “ataque” implica agresión, violencia y muerte. ¿A quién le seduce la idea de sentirse asesino?

Fuentes bibliográficas:

CHOMSKY, N (2002): Chomsky esencial.

SERRANO, P (2009): Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo.

VAN DIJK, T. (2009): Discurso y poder.

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Autocensura: la censura del S.XXI

La autocensura es como el virus del ébola, un mal moderno que se transmite no se sabe cómo y provoca irreversibles hemorragias intelectuales.

¿Existió la libertad de expresión alguna vez en la Historia? Definitivamente no desde el mismo instante en el que las sociedades humanas basaron su razón de ser en estructuras políticas, económicas y culturales de poder y dominación. Desde ese mismo instante la premisa “libertad de expresión” sufrió una bilocación, se fragmentó en dos conceptos divergentes, “libertad” y “expresión”, y en conjunto perdió su esencia.

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La muerte de Sócrates (detalle), Jacques-Louis David. 1787

Ya en la Antigüedad, esta premisa de significante sin significado, fue reivindicada por el orador griego Demóstenes (S. IV), que consideró la “privación de la libertad de la palabra” como la peor de las calamidades para el pueblo. Valiente se mostró Demóstenes, a pesar de la aleccionadora cicuta socrática. No tan intrépido fue Platón, que como estandarte de la censura sentenció que “el poeta no debía componer nada contrario a las ideas de lo legal, de lo justo, lo bello o lo bueno admitidas en el Estado.”  Desconocemos si bajo la impoluta toga de Platón apretaba algo más que el hambre. No era cuestión de jugarse las partes blandas, ni por supuesto, la vida.

Mientras se pudría en San Casciano in Val di Pesa acusado de conspirar contra los Médici, en el siglo XV Nicolás Maquivelo escribe El Príncipe. Maquiavélico, fiel a sí mismo, legó a la posteridad un binomio vinculante:  más le valía al poderoso ser temido que amado y por ende, más le valía al pueblo hablar de él “con reserva y respeto”. Tanto el poderoso como el pueblo tomaron nota. Inteligente, Maquiavelo falleció antes de la publicación de su obra, previniendo así su prematuro e impuesto cultivo de malvas.

Tres siglos después estalla la Revolución en el corazón de Europa. El año 1789 alumbra a la República Francesa asociada al hoy manido eslogan “¡Libertad, igualdad, fraternidad o la muerte!”. Puro Marketing dieciochesco. De escasa libertad, igualdad y fraternidad disfrutaban los esclavos de las colonias francesas, las mujeres y los hombres carentes de riqueza, a los que el sistema electoral censitario excluía impunemente. Para ellos se reservaba el colofón del lema: la muerte como sujeto social. Como todos los eslóganes, la comprensión de su mensaje oculto es directamente proporcional a la inversión de su significado: “¡Esclavitud, desigualdad, hostilidad o la muerte!”. El final no es susceptible de modificación. Es preciso y certero.

LA CENSURA DE PRENSA EN EL FRANQUISMO JUSTINO SINOVA-2

La censura de prensa durante el franquismo. Justino Sinova

El reguero de un cuarto de millón de muertos que deja tras de sí la Guerra Civil española, en la tiniebla esquizofrénica de la conspiración judeomasónica-comunista-internacional, la férrea aunque no inexpugnable censura convirtió a la libertad de expresión en una causa por la que luchar. De frente desde el exterior y de soslayo al sur de los Pirineos, se puso a prueba la creatividad y la capacidad de resistencia de periodistas, escritores y artistas. Ávidos de hallar grietas en el sistema, escudriñaron las debilidades de los Torquemadas del momento para filtrar retazos de librepensamiento disfrazados de inocencia. Un ejemplo paradigmático es El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio y su pasaje de la tortilla, en la que los personajes nunca llegan a decidir si prefieren la tortilla con o sin cebolla. Sanchez Ferlosio se mancha las manos de tinta para describir a la juventud anodina de los 50, sin rumbo y sin bemoles, incapaz de echarle cebolla a la tortilla para derrocar al régimen franquista. Fue necesario esperar 25 años más para que algo sucediera. El dictador falleció de muerte natural, y tampoco hubo cebolla, sino un sucedáneo de laboratorio con fallido sabor a revolución llamado Transición.

Aun hoy anclados en la condena del Régimen del 78, el anquilosado Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define el término “librepensamiento” como ·“doctrina que reclama para la razón individual independencia absoluta de todo criterio sobrenatural”. En sí misma esta definición es paradigmática de la contemporánea y tácita censura, y se olvida sumar al criterio “sobrenatural” el de “político” y “mercantil”.

bipopolitica

“Neoliberalismo y Biopolitica”, M4, septiembre 2010

El mundo democracia ha transmutado la censura formal en autocensura gracias a la políticamente correcta e invisible biopolítica, que neutraliza desde la raíz el origen del riesgo. Los hijos de la hiperconectada metrópolis intuimos que la coherencia entre pensamiento, acto y expresión, es una tendencia que actúa en contra de la supervivencia. Es punible quejarse de la falta de libertad en un contexto de “absoluta” libertad de expresión que, paradójicamente, se da por hecha como derecho inalienable sin ser posible practicarla de hecho.

Sobre las palabras deciden los mercados, es el flujo de capitales aquello que objetiva la bondad o maldad de la expresión de nuestros pensamientos. Las palabras son hoy una mercancía, y como tales, no se crean para satisfacer una demanda, sino que ésta es creada con antelación, dando a luz necesidades artificiales, para después colocar la oferta. La sociedad de masas moldea individuos sordos incapaces de interpretar la oferta de los librepensadores. Sólo somos libres de escuchar y expresar en la medida en que no pongamos en riesgo el puesto de trabajo y la letra de la hipoteca.

Refiriéndose a su teoría del concepto de compromiso, Sartre escribió que “Cualesquiera que sean las circunstancias, en cualquier lugar que sea, un hombre es siempre libre de elegir si será un traidor o no”. Sin duda la autocensura es una traición para la propia conciencia, de efectos mucho más perniciosos que la censura formal del pasado. Traicionarse a uno mismo, no sólo es susceptible de condena sino también de prohibición.

Dedicado a R. D. S.

 Fuentes bibliográficas:

– DEMÓSTENES (2004): Discursos.

– FOUCAULT, M (2009): Nacimiento de la biopolítica. Curso del College de France.

– HOBSBAWN (2000): Historia del siglo XX.

– MAQUIAVELO, N. (2012): El Príncipe. Comentado por Napoleón Bonaparte.

– PLATÓN (1871): Obras completas. 

– SÁNCHEZ FERLOSIO, R. (2002): El Jarama. Premio Nadal 1955.

– SARTRE, J.P. (1970): El miedo a la revolución.

– SINOVA, J. (1989): La censura de prensa durante el franquismo.